Eres lo que haces (Mi historia parte 1)

ERES LO QUE HACES- MI HISTORIA PARTE 1Dicen que el tiempo lo cura todo— yo te digo que el tiempo lo puede y lo cambia todo.¡Conoce más de mi transformación!

Ya algunas de ustedes me conocen, otras habrán leído de mi en la sección de  Acerca de. Hoy, les voy a platicar un poquito más de lo que ha sido este largo, pero increíble proceso de transformación.

IMG_0029Siempre, siempre, siempre, me había caracterizado por ser flaca con un gusto claro por la duckface. Sí, de esas flaquitas con piernas huecas que no tienen llenadera. De esas que se podían comer lo que fuera en grandes cantidades sin problema alguno…pero como todo en esta vida, era demasiado bonito para ser verdad.

El tiempo pasa, creces, la secundaria se va, la preparatoria se va, llega la universidad y con ella la fiesta, el alcohol, el “mis horarios son de locos”, el “chin! no he comido nada”, o bien, el “¡uff! estoy bien llena luego de esas 5 quesadillas, ¿será que comí de más?”.

P1040410Una simplemente no se fija en esos hábitos, es más no los llamas hábitos. Para mí eran más bien acciones de supervivencia básica, porque la universidad es una jungla que requiere de habilidades extraordinarias para pasarla— entre materias que cursar, y fiestas a las que ni por error se puede faltar, horarios de muerte…bueno, ya saben.

Sumado a estos malos hábitos de alimentación, me dan la noticia de que he sido aceptada para irme de intercambio a estudiar a Francia. ¡Wohooo! OBVIAMENTE, lo último que me puse a pensar fue qué tanto cambiaría mi alimentación y actividades— me iba SOLA a disfrutar de un semestre casi sabático, y era el único dato importante, porque todos sabemos que los estudiantes de intercambio son de chocolate se la pasan muy bien.

IMG_2632Total, me fui en diciembre 2011 a una ciudad pequeñita, linda, al norte de Francia que se llama Lille. Ahí conocí, bebí, comí, y viajé a placer— salía de lunes a sábado. Tal vez, sólo tal vez, descansaba de la fiesta los domingos, y eso porque mi presupuesto de estudiante era eso…de estudiante.

¡Benditos 21 años! Mi cuerpo no conocía la cruda, pero era fiel amigo del vino espumoso, la cerveza belga, shots de lo que sea, el pan, la pasta, los kebabs, los paninis de nutella, ¡ah! y el pollo— “que no falte nunca la proteína”, pensaba yo.

IMG_0874La vida era maravillosa y perfecta— en el mercado de los domingos, los árabes me piropeaban todo el tiempo y con eso bastaba para mi #egoboost semanal jaja. Entre esos bonitos halagos y mi tan maravillosa experiencia de estudiante, pues yo ni en cuenta de los 12 kilos que había subido. Sí, 12— pasé de pesar 48 a 60 kilos, y no fueron de músculo, claramente.

Como pueden notar ya no era tan flaquita jaja. Lo único que extraño de esa foto son las boobies que se me hicieron es la playa, obvio, y esa irreverencia que se tiene a los 21 y 22 recién cumplidos.

IMG_0761Así que, como todo intercambio, este viaje llegó a su final. Con él mis 12 kilos extras en el avión de regreso a México. Y por fin pisé suelo mexicano en Julio 2012, cuando capté que había subido un “poquito” de grasa corporal. Los primeros 3 meses no moví un dedo, nada de gym, nada de dieta estricta. Fue cuando me di cuenta de que los alimentos que ofrece la comida mexicana son muy variados, sanos, y nutritivos— cuando no son sumergidos en aceite o tienen chicharrón prensado— porque bajé de peso.

Esos primeros meses bastó con hacer 5 comidas completas al día, para bajar unos 5 kilos. Ya después decidí entrar al gimnasio (a principios del 2013), porque toda esa piel extra en mi cuerpo no se iba a acomodar, ni tonificar sola.

Llegaba al gym,  donde la caminadora y la escalera eran mis mejores amigas, pues nadie se molestaba por ayudarme y me sentía medio bicho raro. No pasaba de hacer una hora de cardio, hasta que me di cuenta de que eso no bastaba. Estaba bajando muchísimo de peso, más no de grasa. Claramente, nada estaba en su lugar, era una plastilina sin forma.

Esto fue lo que me llevó a tomar una decisión que cambiaría mi forma de comer, dormir,  y ejercitarme— marcaría el comienzo de un nuevo estilo de vida: entrenar con pesas y adoptar el fitness como mi terapia y hobbies favoritos. No sin antes haber cometido 56,281,047 mil millones de errores guiada por malos entrenadores, malos artículos e información errónea— errores que quiero ahorrarte cuando te los cuente.

En próximos posts les seguiré platicando de esto, no se pierdan. ¡Me encantaría leer sus comentarios!

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